La cumbia peruana desde sus albores ha presentado consignas singularísimas; desde una infalible capacidad para la hibridación hasta una destreza imponderable para la modernización, sin haber dejado nunca de ser un componente inherente de cultura popular. Por ello, cuando en 1966 asoma en el espectro sonoro nacional la inextinguible denominación de Los Destellos, resultó casi natural descubrir elementos de ácida sicodélica en sus sonoridades.

Aquellos guiños al rock o la nueva ola decantaron espontáneamente en genuina heterogeneidad peruana. La cumbia nacional se trastocaba en cumbia sicodélica, en resabio tropical autóctono amalgamado con la densidad y acritud del rock más intoxicado de la época. Enrique Delgado, en instantes de albur, convoca a un grupo de músicos que provenían de diversas canteras, contando en tales filas a Tito Caycho, que se desenvolvía con soltura en las voluptuosidades de la cumbia, y a Fernando Quiroz, quien provenía del mundo del rock. Tal maridaje, aunado a la experiencia académica de Delgado, suscitaron un aroma sónico de insospechadas proporciones, que sería reconocido en todo el orbe como la “cumbia sicodélica peruana”, cuyo momento corolario se dio entre los años 1968 y 1978, periodo en el que Los Destellos alternaron las resonancias de la populosa cumbia peruana con estilos como la guajira, la descarga o el boogaloo.

IEMPSA se complace en presentar esta edición celebrando la magnitud e importancia del legado musical de Los destellos, rescatando piezas sonoras invaluables desde las cintas originales en las que fueron registradas, las mismas que han sido cuidadosamente digitalizadas y masterizadas en un minucioso y dedicado proceso que ha propiciado óptimos resultados. Queda entonces disfrutar de esta colección de joyas nacionales que indubitablemente nos transportarán a todos a una era de baile y alegría.

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